Revista Sinfuturo

La herida familiar en una memoria fragmentada


Comentario a “La distancia entre tu nombre y el mío”, de Kamelia Mardones Vergara, Editorial Los Libros de la Mujer Rota.

Por Gonzalo Robles F.

 

“La distancia entre tu nombre y el mío” (Los Libros de la Mujer Rota, 2025) es una novela de la artista, escritora y performer Kameila Mardones, en la cual desarrolla la historia de una estudiante de literatura radicada en Buenos Aires y todo el proceso emotivo que ocurre cuando su tía regresa a Chile para entregarse a la justicia, acusada de ser autora intelectual de un atentado político- terrorista.

Empleando el formato epistolar y metaliterario, además de escenificaciones teatrales con algunos personajes, Kamelia narra también la herida desde la más tierna infancia por la ausencia de esta “tía fugitiva”, quien pasó a la clandestinidad antes de que ella naciera. No obstante, Amaranta, la protagonista, lleva el segundo nombre de la hermana de su padre, Milena, en su honor.

Los hechos aludidos son el homicidio de Jaime Guzmán Errázuriz a manos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Para Amaranta, su tía fue una especie de fantasma y a la vez una heroína, al profesar la joven con los años las ideas de izquierda, pero también fue un secreto que sus padres y tíos supieron resguardar para ella y su hermana, dado que, durante los primeros años de vida de Amaranta, Milena era una palabra que no se pronunciaba y se aludía a su persona en clave o con el sobreentendido.

La infancia de esta niña transcurre entre llamadas misteriosas- los teléfonos están intervenidos-, hombres de aspecto sospechoso rondando su casa- había policías de civil vigilando constantemente la vivienda-, y todo un halo de misterio que sus padres van develando por goteo, dadas las medidas de seguridad que la situación requería. En este contexto, considerando que la tía Milena es muy querida por su padre y tíos, fue natural que en Amaranta las emociones se confundieran y la imagen de aquel ser querido- ausente alimentara una historia familiar fragmentaria a nivel emotivo. Concretamente, en los capítulos metaliterarios de la novela Amaranta escribe sobre su despersonalización.

En términos estructurales, la novela consiste en diversas cartas que envía Amaranta a Milena, desde Buenos Aires, y unas pocas de respuesta de la tía, ahora en prisión. También hay cartas firmadas desde Santiago de Chile, pues la joven viaja a Chile a conocer a su tía, en un proceso afectivo liberador y doloroso, otras desde Puerto Montt, así como ejercicios en que Kamelia ubica a los personajes en una representación teatral, que describe junto a los recursos de puesta en escena.

Además, como se ha señalado, hay un capítulo con escritos metaliterarios, pues Amaranta decide escribir una novela con esta experiencia, y teoriza sobre la experiencia literaria así como las emociones que ello implica: la búsqueda de identidad; las fisuras en la historia familiar; reflexiones en torno a los conceptos de secreto, mentira ficción; los vínculos afectivo; la memoria política y personal; el duelo y la idealización de seres queridos.

Evidentemente, el homicidio de Jaime Guzmán fue un caso que remeció a Chile y cuyas repercusiones políticas continúan hasta hoy. En un país que no ha logrado cerrar sus heridas políticas, a muchos años de lo ocurrido los autores materiales e intelectuales siguen siendo objeto de debate a nivel político. Sin ir más lejos, la narradora y dramaturga Nona Fernández publicó el año pasado la novela “Marciano”, sobre la base de entrevistas a Mauricio Hernández Norambuena, el “Comandante Ramiro”, quien hoy se encuentra privado de libertad por el caso Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards. En este sentido, Kamelia humaniza la figura de la guerrillera, desde el afecto y una mirada política de izquierda, pero no deja de trabajar en la novela el proceso de abandonar la idealización, tanto a nivel psicológico como en términos de creación literaria.

“Pensé en mí como una unión de fragmentos, creyendo que a través de una narración emotiva y ficcionalizada sería posible ver nacer un contexto velado, la llave que faltaba para hacer germinar una verdad total, algo que diese certezas a esa niña que nació en medio de una familia con personas desaparecidas, con personas exiliadas, con la prohibición de decir ciertos nombres, de hacer como si nada pasara”, se lee en uno de los pasajes metaliterarios de “La distancia entre tu nombre y el mío”. Por cierto, el ejercicio escritural literario conlleva una búsqueda de identidad tras la fragmentación emotiva.

Cabe destacar que Kamelia emplea muy bien la prosa poética en ciertos pasajes de su novela, con simbolismos sutiles y bellos a la vez. En efecto, esta escritora ha publicado varios libros de poesía y es el género por el cual ya ha sido reconocida.

“La distancia entre tu nombre y el mío” es una novela potente, de consistencia literaria y en la cual se aprecia un trabajo creativo sentido y elaborado, lo que trae como resultado altos niveles de expresividad en una historia que alude someramente a hechos políticos de nuestro país, pero profundiza mayormente en la historia personal y familiar de las emociones y dolores que acarrean vidas en fuga, secretos y tabúes en el seno de los seres queridos.

En este sentido, es muy emotivo el pasaje en que Amaranta recuerda los asados en casa de su tía Sandra y a su padre cantar la canción “La mitad lejana”, de Santiago del Nuevo Extremo”, y con melancolía entonar: “Yo estoy bien, pero hazme saber si han visto mi alma cuando escapa lejos de mi cuerpo y feliz regresada, desde aquel abismo, y me cuenta el abrazo de un futuro reencuentro”.

 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *