“Hay un mar en mí” (Orbytal Editores, 2026) es el nuevo poemario de la docente, poeta, gestora cultural y editora Margarita Bustos Castillo, en el cual aborda preguntas basales sobre la existencia humana- tal como bien consigna en las palabras iniciales del libro la poeta Rosabetty Muñoz-, así como rinde tributo a escritoras y escritores, cineastas, mujeres vulneradas- en sentimiento de sororidad-, siempre desde la mirada feminista y de compromiso social que caracteriza la obra de Margarita. El tópico marítimo es, por cierto, el eje semántico que ordena los poemas y figuras literarias que emplea la poeta. Además de estas preguntas existenciales que aborda Margarita, hay una reflexión poética muy íntima e introspectiva en varios de los poemas del libro, donde el mar simboliza el fuero interno del sujeto lírico, a la vez que el lenguaje adquiere el mismo significado cuando es enunciado en algunos versos, en un ejercicio metalingüístico. Por cierto, se evidencia una clave psicoanalítica en el trasfondo de ciertos poemas. “Jung diría: el yo que asciende / rompe la membrana del sueño / y el aire nuevo lo desnuda /lo arroja al tiempo sin retorno”, escribe Margarita en el poema “Agonía de los peces fuera el agua”, en una clara asimilación del océano con el inconsciente humano. De esta forma, el mar, el agua o líquido también es un elemento que la poeta emplea como símbolo al mencionar el líquido amniótico, abriendo espacio a la temática del cuerpo femenino en este reflexionar ontológico. Pero este elemento basal humano no sólo se restringe al mar en el poemario. El lenguaje es también un océano de emociones y sentidos que dan forma al viaje introspectivo. Elemento verbal que también cumple un rol central en el psicoanálisis, en especial el de la corriente lacaniana. “Conjugo cada significante mientras disfruto la palabra diaspórica / en persecución por el Laberinto de Ariadna”, enuncia la poeta en “Autorretrato o la dificultad de los espejos”, poema que, tal como su título lo indica, es una mirada al interior del sujeto poético. No sólo la referencia a la mitología griega apunta al lenguaje como un entresijo confuso y misterioso, sino que la sintaxis en acción lúdica con la dispersión aluden a evitar el claustro de las taxonomías absolutas, en este caso sobre la identidad personal. En este mismo poema, Margarita desarrolla aún más el tópico: “Miro de costado a los espejos, / tengo problemas con su proyección especular, / traté de entrar y no cupe / por ello le temo a las palabras / ovilladas y llorosas / acantiladas y azules /a la huella del otro buscándonos / a las juguetonas y andariegas / que me invitan a 2 saltar de una vez / en la espacialidad de su ausencia”. En esta búsqueda de identidad, Margarita alude a la imprecisión semántica haciendo paralelo con la representación, sea en el ámbito humano como en el carácter referencial del lenguaje, lo cual me recuerda el concepto de diseminación de sentido planteado por Jacques Derrida, o en un plano más literario, a que Cortázar llamaba a las palabras perras negras en alusión a su rasgo escurridizo en el significado. En efecto, la fascinación por el lenguaje verbal también es expresado por la poeta en un poema asociado al mar: “El océano del lenguaje / en las variaciones / que la caligrafía de la espuma revela / acompaña al tiempo intraducible del agua / y las obsesiones por explicarlo”. Como una constante en su literatura, Margarita también aborda en “Hay un mar en mí” problemáticas sociales en forma de denuncia, acorde a su compromiso social y político, como en los poemas “Se quema la noche”- dedicado a los habitantes de Lirquén, quienes recientemente fueron víctimas de un voraz incendio y abandono por parte de la asistencia estatal ante la catástrofe-, y en “Había una vez”- acerca de la privatización de los recursos hídricos y derechos sobre el mar chileno- y el poema “¿Dónde están?”, en clara referencia a la Operación retiro de televisores, en la que agentes de la dictadura cívico militar lanzaron al mar cadáveres de ejecutados políticos. Una figura de la cinematografía universal a la que rinde tributo Margarita es el cineasta surcoreano Kim Ki-duk, al tiempo que además expresa mediante figuras literarias su mirada sobre el dolor humano, aquel que deja hondos silencios que asfixian el lenguaje. En el poema “Las ballenas cantan donde la luz hace tiempo que se rindió”, manifiesta el sentimiento de la mudez agónica que puede apreciarse en los filmes del surcoreano, empleando para ello también tópicos marinos: “Hay un dolor que no tiene nombre en ningún idioma / pero tiene frecuencia / las ballenas lo saben /por eso cantan en la extensión azul”. Mujeres célebres también comparten sentires con Margarita, razón por las que ella las homenaje: la escritora y académica Hélène Cixous, Alejandra Pizarnik, la poeta peruana Carmen Ollé- a quien le dedica un bello caligrama que dibuja sus iniciales-, Stella Díaz Varín, las mujeres de Afganistán- en sororidad con víctimas de un patriarcado fundamentalista-, así como nuestra querida Violeta Parra, para quien escribió una poema que imita su singular estilo de composición en décimas, además de incluir citas textuales, y también hace contemporáneo en la denuncia de abusos de poder contra el pueblo chileno tal como, de seguro, la cantautora habría manifestado si viviera en estos días. Los homenajes no se restringen a mujeres. Margarita dedica un sentido poema a Alfonso Alcalde, talentoso poeta que se quitó la vida tras una existencia dura y la ingratitud del pueblo chileno. “El llanto de los ojos corre atado / bien lo sabe un buscavidas / que visita la muerte en su ribera / del primer fuego al último te sostienes / por los gemidos de una ciudad muerta”, son algunos versos en rescate de la memoria del autor de “El panorama ante nosotros”. Margarita Bustos cultiva un estilo diáfano y expresivo a la vez, no se caracteriza por los versos crípticos ni operaciones lingüísticas opacas, alcanzando con su voz 3 poética profundidad y emoción en los tópicos sobre los que escribe, con figuras literarias e imágenes originales en una cadencia muy rítmica y natural a la lectura. “Hay un mar en mí”, es un poemario que confirma el talento de Margarita e invita a leer más su obra. Además, tiene una muy cuidada edición, a cargo de Orbytal Editores, que incluye bello grabados con temáticas marinas de Alejandra Etcheberry.
EL CORAZÓN DEL HOMBRE O EL PANORAMA ANTE NOSOTROS
Homenaje a Alfonso Alcalde
Camino sobre la tempestad mientras las olas beben vida
hambre y muerte
habitante del agua,
fluvial como las vidas que vivieron en cada Alfonso
marino de orilla a orilla
de silencios a rugido con el Panorama ante nosotros
escuché el corazón del hombre
su trizadura en la certeza finita del cielo
mientras el vino se termina sobre la mesa
sobre la mesa se termina la vida
y bajo ella se astilla la tarde.
El llanto a los ojos corre atado
bien lo sabe un buscavidas
que visita la muerte en su ribera
del primer fuego al último te sostienes
por los gemidos de una ciudad muerta
puertas adentro
siempre escrito en el agua
Panorama ante nosotros
nadie sabe quién soy,
tal vez auriga periodista locutor del mar.
No puedo estar más afuera de aquí
ni más adentro de la lluvia
todo está afuera y adentro al mismo tiempo.
Así
en otro lugar hambrientos exploramos las sombras
porque el llanto a los ojos corre atado
y temo que mi oscuridad opaque las estrellas en tu cielo
temo que las olvidemos junto a nosotros
advirtiendo en ambas direcciones
en el vaivén de la orilla anterior a la posterior
nos lastimemos mientras la luz se esconde
nos tornemos roca lejos del faro
porque el corazón del hombre
se hace trizas y luego arrojado al polvo es.



